Hormigas arruinan la vida sexual de una planta
sep 30, 2009
Las hormigas y los árboles que le dan alojamiento a éstas, son un clásico ejemplo de vivir una vida en mutualismo. Los árboles proveen habitación y alojamiento para las hormigas y éstas en retorno auyentan a los herbívoros. Pero estas clases de amigos no son necesariamente lo que aparentan, de acuerdo con un nuevo estudio.
Cordia nodosa es un árbol sudamericano colonizado por hormigas, y una de ellas, Allomerus octoarticulatus, suele ser más un demonio que una amiga. Es verdad que las hormigas protegen al árbol, pero también podan sus flores, esterilizándolo en el proceso.
Hipotéticamente, ellas hacen eso para forzar al árbol a poner todas sus energías en crecer, más bien que en producir frutos y semillas. En las ramas llamadas domatia, hay unos nódulos huecos dentro de los cuales las hormigas tanto viven, como cultivan un néctar dulce producido por la planta, del cual se alimentan. Mientras más crece la planta, más domatia produce, permitiéndole a la colonia de hormigas expandirse.
Para probar la hipótesis, Megan E. Frederickson, un ecologista en la Universidad de Harvard, fue a Perú y seleccionó los árboles de C. nodosa que le dan alojamiento a las hormigas Azteca -quienes en contraste, son verdaderas amigas.
Ella cortó todas las flores de la planta para imitar la hormiga Allomerus, y cuatro meses más tarde encontró que los árboles esterilizados habían producido cuatro veces más domatia que aquellos a los cuales no se les había cortado las flores.
Pero la ocupación por parte de hormigas que cortan flores no necesariamente terminan la vida sexual del árbol C. nodosa. Un árbol puede darle alojamiento a una serie de colonias de hormigas durante toda su vida. Eventualmente, las hormigas Azteca -o cualquier otra colonia de verdaderas amigas- se puede mudar y dejar que el árbol florezca.
Estos descubrimientos se encuentran en detalles en la revista The American Naturalist.
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